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Eutanasia
 
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Acabo de ver a Charles. Siempre me habla de su amigo anciano que tiene cáncer. Está lleno de metástasis, sufre de una forma increíble. Los médicos le han dado tres meses de vida. Pero él está desesperado, quiere morir y pide ayuda a sus amigos. Charles quisiera ayudarle. Pero la eutanasia no es legal. Uno no puede ayudar a un enfermo terminal, sin esperanza. Le acusarían de homicidio.

Los únicos países donde la eutanasia es legal son Holanda y Bélgica, y en América, me parece, en el Estado de Oregon. Lo primero que me viene a la cabeza es que elegir el momento de la propia muerte es una cuestión de libertad, un derecho individual de cualquiera. Una vez he leído, no recuerdo dónde, quizás en Benjamin, que el valor principal no es la existencia, sino una existencia justa y digna. Si uno piensa que su vida se ha vuelto intolerable, ¿por qué no puede quitársela?

¿Por qué entonces la eutanasia es legal en tan pocos países?

¿Por qué hay una oposición tan fuerte a que un médico ayude a alguien a morir?

Tal vez por cuestiones religiosas. Pero no, no se trata de eso. Claro, si uno cree que la vida es un regalo de Dios, pensará que Dios es el único que puede quitársela. Pero muchas objeciones a la eutanasia no se deben a la religión.

He pedido explicaciones a un amigo mío inglés, Paul, que está en contra de la eutanasia, aunque no es creyente. Dice que quien se opone a la eutanasia no se opone necesariamente al suicidio. De hecho, ningún suicidio o intento de suicidio es ilegal en casi ningún país. Si uno quiere suicidarse y si logra hacerlo, lo puede hacer legalmente. Si se salva y queda vivo, nadie lo procesa. Pero la eutanasia significa que alguien, normalmente un médico, ayuda a alguien a morir: con una inyección letal, con un veneno, o simplemente suprimiendo los aparatos que mantienen en vida a un enfermo terminal. Como hacía aquel médico estadounidiense, Jack Kevorkian, "Doctor Muerte" lo llamaban, que ha ayudado a morir a más de 130 personas, y al final fue condenado por homicidio.

Pues bien, mi amigo dice: "hay que oponerse a la eutanasia porque no se debe dar a ningún grupo de personas, ni siquiera a los médicos, el derecho a decidir sobre la vida y la muerte de otros. Es una cuestión ética y jurídica, y no religiosa."

¿Dónde he metido los Ensayos de Montaigne?

Aquí están. He señalado una página. Michel de Montaigne estaba a favor del suicidio, como los filósofos estoicos en la Antigua Grecia. Aquí dice: "La vida depende de la voluntad de otros, la muerte, de la nuestra."

Una ley sobre eutanasia debería tener en cuenta simplemente que existen razones objetivas, y no subjetivas, que conducen a preferir la muerte a la vida: un dolor realmente insoportable, unas condiciones de vida degradantes, o la certeza de que la muerte llegará pronto y será dolorosa. En estos casos debería estar permitido que un experto, un médico, ayudara a morir de la mejor manera posible, con tranquilidad, en el círculo de amigos y familiares. La misma palabra lo dice: eu-thanatos, "buena muerte." Así que primero, es una cuestión de libertad individual, y segundo, una cuestión humanitaria. Se trata de una lucha contra el sufrimiento.

Pero Paul dice que no es así exactamente. La ley vigente en Holanda es precisamente la que se opone al sufrimiento, y se ha legalizado también la eutanasia pasiva o involuntaria, no sólo la activa. El médico dentro de su responsabilidad puede ayudar a morir también a los enfermos incurables que no se lo han pedido: no sólo a los enfermos en coma permanente, sino también a los mentales y discapacitados.

En ciertos casos basta con que el enfermo sea muy anciano para que el médico intervenga.

Los datos que me envía son impresionantes: cerca de la mitad de los casos de eutanasia en Holanda sería así, involuntaria. Una investigación de 1990 dice incluso que un 0,8% de todas las muertes en Holanda representa la eutanasia sin requerimiento del paciente.

Después de todo, también la cuestión de la muerte tranquila y digna.es relativa. He leído sobre un caso en Oregon, en Portland, que sucedió en diciembre de 1999: el paciente tomó pastillas letales y empezó a sentirse muy mal. No había médico en casa, y la mujer se lo llevó al hospital. El paciente ya parecía muerto, pero de repente volvió a la vida. Después de un tiempo murió, pero el intento de suicidio asistido había fracasado en ese caso.

Sí, aquí está también el aspecto económico. Los costes de mantener en vida a enfermos terminales e incurables son muy altos. Los partidarios de la eutanasia dicen que el dinero podría destinarse a otras medicinas, para curar las malformaciones de los fetos, por ejemplo, o para ofrecer mejores condiciones de vida a los enfermos no terminales.

Ésta sería una decisión racional para ayudar a los que podrían beneficiarse con ello.

Pero es posible refutar también este argumento. ¿Y si los gobiernos y las estructuras sanitarias empezaran a abusar de la eutanasia para bajar los costes del tratamiento y compensar los presupuestos de los hospitales?

En el fondo la medicina letal es el tratamiento médico menos costoso. Pensemos en qué sucedería en un país como Estados Unidos, donde millones de personas no tienen derecho a asistencia médica gratuita o barata. Así podría ocurrir que para los que tienen pocos medios, el suicidio asistido o la eutanasia no sería una cuestión de elección libre, sino la única opción aceptable económicamente.

En fin, siempre es así cuando hablamos de la libertad: ¿es la decisión más libre desde el punto de vista abstracto también la más justa?

¿Quién sabe? Y para concluir: ¿es justo legalizar la eutanasia o no?


Antonio Caronia.
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